Archivo | agosto, 2010

Respuesta al Intruso

20 Ago

Para nadie es un secreto. Mi problema siempre es el inicio. Pero hoy la tarea es titánica. ¿Cómo respondo a lo perfecto? ¿A lo sublime? ¿Cómo le doy voz a mis ojos, a mis oídos, a mis manos, pero sobretodo a mi corazón?

Hace unos meses, invadiste este espacio con la intención de felicitarme en mi cumpleaños. Me desarmaste. Y hoy que es tu cumpleaños, no quiero más que esperar poder hacerte sentir igual. Sin embargo, de entrada me aterra la incertidumbre y la desconfianza en mi capacidad de poder minimizar a palabras mis sentimientos. Por más rebuscadas frases que piense, no logro elucubrar fórmula sintáctica adecuada.

La idea parece sencilla: te amo. ¿Pero como ilustro los pequeños detalles, las miradas, los silencios que nos unen? ¿Cómo adornar esta frase con los toques exactos de pasión, respeto, admiración y comprensión? Al principio pienso que es imposible y luego recuerdo que tú lo lograste.

Cierro mis ojos y pienso en ti. Me dejo invadir por tu recuerdo. Me siento en casa.

Por alguna extraña razón, mi mente divaga y recuerda una cálida noche verano en la que me invitaste, y yo encantada acepté acompañarte, a un concierto de Marel en la Zona. Era quizás la segunda vez que salíamos (si contamos tu “tigueraje académico” de invitarme a la práctica de Amparo de tus estudiantes).

Éramos prácticamente extraños y sin embargo sentía conocerte. Nos sentamos sobre unos escalones con más de quinientos años de historia. Tomaste mi mano y desde ese instante supe, que ahí sentados sobre el pasado, comenzábamos a escribir nuestro futuro. Obedecí mi impulso ciegamente y con una ternura, extraña incluso a mí, besé tu hombro. No dije nada. Tú tampoco. No era necesario. Como quien se deja caer al vacío, con nada más que la esperanza de lo grandioso. Sólo que mi caída nunca fue libre. Me llevaste siempre en tus brazos.

Cada día me despierta la idea de saber que mi mundo no es mundo sin ti. Que mi vida es inexistente ante tu ausencia. Pero sobretodo, me revive saber que, aún con nuestras diferencias, tienes la humanidad de entenderme y de amarme. Que esa sed de ti, la tienes de mí y que ese compromiso que asumimos un 22 de mayo, lo renovamos a diario durante el desayuno.

Y al final entiendo. Quizás nunca pueda plasmar en papel mi corazón y mi cerebro (porque a ti te amo con pasión y razón). Hoy, simplemente, me toca recordarte que cada día que pasa alimenta este amor insaciable que a la vez que me consume, me construye.

Hoy sé que te amo.

Felicidades. Hoy. Y siempre.

Role Model

19 Ago

L’amour

18 Ago

‘Love? What is love?’ he thought.

‘Love hinders death. Love is life. All, everything that I understand, I understand only because I love. Everything is, everything exists, only because I love. Everything is united by it alone. Love is God, and to die means that I, a particle of love, shall return to the general and eternal source’.

– Tolstoy, War and Peace

Fidelización del Cliente

9 Ago

Entré al súper en un patín. Como siempre, algún bien perecedero falta (pan, lechuga…). Completo mi pequeña lista en velocidad maratónica y me apresuro al carro con ansias de llegar a casa.

A la salida me espera el Sr. que entrega y recoge los carnets del parqueo. Hace un calor de espanto pero el señor baila feliz el merengue que destilan sus audífonos.

“Vaya con Dio’ señorita,” me dice.

“Gracias.” respondo, sonriendo. (No hay nada más gracioso que ver a alguién bailando sin escuchar la música).

“El cinturón, amiguita!” vocifera mientras me alejo.

Desacelero y me abrocho. Eso no es parte del perfil de su puesto.

Cuando regrese, me detendré a darle las gracias por preocuparse.