Archivo | febrero, 2011

Feliz Día de San Valentín!

14 Feb

A pesar de que creo que no es más que un convencionlismo social que busca impulsar el comercio (una conquista entre muchas del capitalismo), no deja de ser la excusa perfecta para recordarnos, lo mucho que nos queremos, admiramos, respetamos, pero sobretodo, lo mucho que nos necesitamos los unos a los otros.

Gracias a Ustedes, mi familia y mis amigos, por su compañía incondicional. Los amo.

Los dejo con el mejor regalo de San Valentín que he recibido: esta caricatura de dos amantes sobre el Sena. Les parecen familiares?

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¿Qué estamos haciendo?

5 Feb

Creo que tiene que ver con la cercanía de mi cumple años número 26. Algo relacionado con el quiebre de ese primer cuarto de siglo que ha intensificado una necesidad de rendición de cuentas. De reflexión.

La intención no es ser pesimista. Lo cierto es que somos más de lo que hacemos y es muy probable que si hacemos el esfuerzo sobre humano de dejar de lado a Doña Rutina no nos quede más remedio que aceptar con resignación que aún nos queda mucho por hacer.

Supongo que a todos nos tocará alguna vez retomar nuestros sueños de infancia y recordar que algún día quisimos ser presidentes, bailarinas y astronautas. Esa omnipotencia de la ingenuidad que la vida nos arrebata poco a poco, con su aliado inclemente: el tiempo. Renunciamos a aquellos proyectos titánicos que llevaban por objeto causas tan nobles como salvar al mundo y nos concentramos en salvarnos a nosotros mismos. Sobrevivir la vida y no vivirla.

Charles Darwin se ríe con la muela de atrás.

Y así me he sumido en una revolución histérica de retomar. Retomar hábitos y pasiones. La guitarra, el volleyball, la familia, los amigos, retomarme a mí.

Pero hoy volvió a tocar mi puerta ese auditor, maletín en mano.

En Facebook, me topé con una imagen desgarradora. Una profesora de escuela pública les enseñaba a sus ávidos estudiantes de primero de primaria las palabras con “s”. Sorro. Saldina. Sebra. Sereal.

Y así, recuerdo a John Donne y su “ningún hombre es una isla”. Debo retomar también a mi país. Un día cualquiera, me toca  reconocer que al menos 30 niños dominicanos, 30 hombres y mujeres del mañana, futuros ciudadanos de mi tierra, no sabrán escribir “cereal”. ¿Y yo que hice al respecto? Sí. Tengo un nuevo ítem en mi lista de pendientes.